El polémico festival de música de Canarias

El Festival Internacional de Música de Canarias va cada vez peor; tanto su gestión como sus dineros. No termina de convencer ni a propios ni a contables. La venta de entradas y los abonados cada año es menor.

El 31 festival tuvo una media de 547 asistentes por concierto.

La 32ª edición tuvo unos ingresos de 623000 €, con una media de 348 asistentes por concierto.

El 33 festival tiene una dotación de 1’3 millones de euros más lo que se saque de la venta de las entradas; en total 1’9 meuros. Tuvo un 44% menos de abonados. El 33 festival deja una deuda de 410.000 € en julio del 2017.

En julio del 2016 cesaron al director Candelaria Rodríguez Afonso.

En aquello días por el consejero de cultura del Gobierno de Canarias (CC) era la lanzaroteña María Teresa (Mariate) Lorenzo (CC) pero por su pésima gestión se sentó en su sillón el también lanzaroteño Isaac Castellano San Ginés, quien aunque antes era del Partido de Independientes de Lanzarote (PIL) ahora es de Coalición Canaria.

 

Una elección que permite a la organización de CC en Lanzarote mantener su ‘cuota’ de poder en la distribución territorial aplicada por la formación nacionalista en el reparto de responsabilidades en el Ejecutivo. Y hacía ahí han ido dirigidas las críticas de la oposición en bloque: PSOE, PP, Podemos y NC han reprochado a Clavijo que designe a sus cargos por equilibrios territoriales internos de CC y no por criterios técnicos.”
“Supone mantener en calma a la organización nacionalista en esa isla, que ya mostró resistencia a perder la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes si era entregada al PP en el pacto.
A comienzos de julio del 2017, el periódico La Provincia adelantó que las cifras dadas a conocer por la propia Lorenzo en sede parlamentaria sobre la asistencia y la venta de abonos de la 33ª edición no concordaban con los reflejados en el informe de ‘Canarias Cultura en Red’, encargada de la gestión del FIMC.
La oposición reclamó la dimisión o cese de la consejera a la que acusaron de “falsear” los datos de asistencia de público al FIMC.

Maria Teresa Lorenzo dijo que se había recaudado menos porque se había reducido el precio de las entradas (el 70% de los conciertos tenían un precio entre 8 y 20 euros). La 33 edición fueron 88 conciertos (el doble que la anterior) y un programa de 74 obras de diferentes estilos y etapas musicales, y apostando por intérpretes y creadores canarios.

Según el posterior informe oficial hubo 14498 espectadores de pago. El 26% de los espectadores asistieron con entradas regaladas. Quedando un déficit de 478300 euros. El Ministerio de Cultura pagó 68000 €.

De la cantidad presupuestada, se estimaron 1,13 millones de euros para cachés, dietas y similares, aunque se rebasó en 173.923 euros por retrasos en la contratación de orquestas y errores en la planificación, que era controlada por personal externo. El origen de dicho desvío se centra en los incrementos del hospedaje debido a problemas en la conexión de los vuelos, aumentó de cachés y actuaciones respecto a las inicialmente programadas, alquiler de instrumentos y el uso de hoteles de superior categoría por falta de plazas, entre otras.

Entre los desvíos, destacan los 64.568 euros de los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Tenerife y la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria dedicados a los ‘Gurrelieder’ de Arnold Schönberg, con la intervención del Coro Filarmónico Eslovaco, el Coro de la Ópera de Tenerife y un elenco de solistas. Para tal actuación, se presupuestaron 160.780 euros que terminó costando 225.348 euros, influído por los 35.740 euros de más en la contratación de cuatro cantantes y los 25.684 euros extra para el coro tinerfeño.

El Mozaretum de Salzburgo pasó de 249.478 euros a 262.636 debido, principalmente, a los 9.478 euros imprevistos en dietas.

Se realizó una encuesta entre los asistentes que permitirá tener datos sobre las características del público. Estos datos habrá que cogerlos en su justa medida ya que, aunque son importantes, igual o más lo son los datos del público que no ha ido.

Se contrata como coordinador a Benigno (Nino) Díaz Rodríguez, de Tías (Lanzarote), quien trabajó para Coalición Canaria; compositor y director, ha creado su propio conjunto de ensamble, su concierto para clarinete nº2 fue estrenado en el 29º Festival. Vive en Berlín.

Díaz al empezar se quejaba de que Canarias es una comunidad muy mal financiada y estaba preocupado porque la transparencia no reinaba en las contrataciones. Un grupo contratado fue el trío Klengel, de violonchelistas, asegurando que formaban parte de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria; el trío se convirtió en cuarteto expresamente para el festival al meter a Judit Díaz, estudiante de música en el conservatorio de Maastricht (Países Bajos) e hija de Nino Díaz, aunque ella no formaba parte de la OFGC.

Nino Díaz ha creado la Fundación Nino Díaz para que lleve sus intereses.

Como decíamos antes, disminuyen los abonados y también la venta de entradas pero ¿a alguien le extraña? por ejemplo en Fuerteventura una entrada cuesta 70 euros, no hay muchas personas que lo paguen.

El palacio de congresos se llenó para conciertos más modernos (Café Quijano).

Los organizadores dicen que es por culpa de que no hay alta cultura. No parece que sea así porque el palacio sí se llenó para ver el ballet de Moscú. Quizá la diferencia esté en que el precio de la entrada era la mitad (35€). Ahí está la cosa clara.

 

Este es un pantallazo de las fotografías oficiales publicadas por el 34FIMC en su página oficial de facebook.

 

¿Veis algo raro en las fotos?

 

 

¿o mejor dicho qué no veis?

te doy una pista

No se ve al público, no hay fotos del público, es como si hubiesen prohibido hacer fotos hacia las butacas ¿por qué? quizá para que no se viese que estaba vacío.

En el momento de abrir la taquilla la web de venta de entradas presentaba una lastimosa imagen, una imagen con sólo vendidas unas 250 localidades.

Suponiendo que en taquilla se vendieron unas 50 entradas más serían en total 300, se habría recaudado 21000 euros, lo mismo que si hubiesen puesto el precio a 17 euros pero con el inmenso placer de tocar para 1250 personas, con el palacio lleno.

En una entrevista Nino Díaz dijo que el festival no debe hacerse para los turistas sino que debe de hacerse para la población canaria; que fue un error y un gasto innecesario haber ido a promocionar el festival a la feria de la industria mundial del turismo en Berlín (ITB). Sin embargo después dice que en Berlín hay siete orquestas sinfónicas y que por ello no hay que ofrecerles lo mismo aquí al turismo alemán o el inglés.
En la programación del 2018 hay orquestas sinfónicas, al más puro estilo clásico de Berlín.

En la entrevista también dice que no se puede traer a la orquesta Mariinsky porque supone quitar otros conciertos; no porque, como han dicho algunas personas, sea una venganza personal suya, porque su director dijo, cuando estrenó una obra de Nino Díaz, que era una mierda; que si la tocaron mal fue porque la tocaron sin haberla ni mirado.

Díaz dice que estamos pagando (a los artistas) bastante más del doble y en algunos casos el triple a través de agencias que en los otros festivales.

(recientemente hablando con un amigo me dijo que él va al conservatorio de Puerto del Rosario y cuando el festival les vendían las entradas a 3€, después se las regalaban y vió que quedaban muchas sin ni tan siquiera regalandolas, quizá porque nadie se enteró, quizá lo hicieron para que pareciese más lleno)

 

 

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