Los premios Stella a las demandas nordacas más raras

Stella Awards

En 1993 Stella Liebeck, mujer de 79 años, fue al McAuto con su nieto, pidió un café, lo colocó en su regazo, cuando le echó el azucar el café se le derramó encima empapándose los pantalones de algodón, produciéndole quemaduras de tercer grado en las piernas, nalgas e ingles que tardaron dos años en curarse, incluyendo una operación para autoinjertarse piel. Demandó a McDonald y ganó una indemnización de 400.000 $. Ahora se celebran en su nombre los Premios Stella (Stella Awards) a las demandas y leyes más raras, extravagantes y ridículas. Incluso hicieron una película.

Puede que alguna de ellas no sean ciertas; por ejemplo no ponemos aquí pon no creer que sea cierta la historia de la señora que metió a su gato a secar en el microondas.

Un juez de Washintong DC llorando demandó por 65000 $ a una tintorería por haberle perdido unos pantalones.

Un hombre borracho se coló en la sala de máquinas del aire acondicionado de un hotel aunque tenía letreros de advertencia en la puerta, se cortó, se desangró y se murió. Su familia demandó al hotel.

Un voluntario que entregaba comida benéfica en las casas de personas sin recursos resbaló en la entrada de una casa por la nieve sufriendo graves heridas. Su compañía de seguros demandó a la propietaria de la casa.

Al salir de un centro comercial un hombre fue atacado por una ardilla que vivía entre los árboles. Al correr se cayó y sufrió graves heridas. Demandó al centro comercial por no tener un letrero que advirtiera que afuera vivían ardillas.

Un niño de cuatro años murió en una guardería al manipular una cortadora de césped. La familia iba a demandar a la guardería pero como apenas tenían dinero demandaron, y ganaron, a los fabricantes de la segadora.

Un agente del FBI conduciendo borracho una camioneta tuvo un accidente de tráfico; demandó, y ganó, al fabricante de la camioneta.

Es sitio web Kinder Start demandó a Google por no ponerle el primero en el buscador.

Una persona que dice que le suelen confundir molestamente con el jugador de baloncesto Michael Jordan le demandó a él y  a Nike por daños por el dolor y sufrimiento emocional.

Una señora había ido a una tienda de muebles con su hijo; el niño corría por la tienda; ella se tropezó con él, se cayó y se rompió un tobillo; demandó a la tienda y ganó.

Un ladrón robó en una casa. Al salir por el garaje no funcionaba la puerta. Tampoco pudo volver a la casa porque se le había cerrado la puerta. Estuvo encerrado ocho días comiendo un saco de comida para perros y bebiendo unas botellas de refrescos hasta que la familia volvió de sus vacaciones. Les demandó a la familia por angustia mental y ganó.

Una mujer tuvo una discusión con su novio en un restaurante en la que tiró su bebida al suelo, se resbaló con ella y se rompió la cadera. Demandó al local y ganó.

Una mujer hizo un gasto en un local nocturno. Para no pagar la cuenta fue al baño y se fugó por la ventana pero se resbaló y se partió los dientes. Demandó al local y ganó.

Un hombre compró su primera autocaravana. Muy contento se dirigió con ella a su casa por la autopista con el dispositivo de velocidad automática pensando que también funcionaba como piloto automático, sin parar el vehículo dejó el asiento del conductor, pasó al habitáculo trasero y se preparó el café. En la primera curva se estrelló. Demandó al fabricante porque en el manual no pone que no podía hacer eso. Ganó. Ahora en los manuales de coches con control de velocidad dice esa estupidez de «Precaución: aunque conecte el control de velocidad debe usted seguir conduciendo el vehículo.»

Un joven demandó a un sacerdote y la Iglesia Católica por abusos sexuales del sacerdote y para que no volviera a trabajar con niños. La Iglesia Católica llegó a un acuerdo extrajudicial y le pagó una indemnización con la condición de que él no se hablase más del asunto. El sacerdote siguió trabajando con niños así que el joven lo dijo a la prensa; la Iglesia Católica le demandó por hablar del asunto.

Un policía quiso detener a un hombre perturbado que estaba muy violento. Para inmovilizarlo desenfundó la pistola eléctrica Taser que llevaba en la pistolera, le disparó y el hombre recibió un disparo en el pecho por arma de fuego que le causó la muerte; el policía se había equivocado de pistola. Demandó al fabricante por hacerla con forma de pistola, lo cual confunde.

Una mujer buscó en la guía telefónica un médico para hacerse una liposución que no salió bien. Resultó que el médico no era médico sino sólo dermatólogo. Demándó a la guía telefónica.

Podemos reirnos y espantarnos de los nordacas pero si nos ponemos a recopilar los premios españoles sería también chocante.

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