Apto para el servicio

En 2001, Leonardo Raúl Graña López (L. R. G. L.), nacido en Asturias, tenía 36 años, estaba retirado de la Guardia Civil pero le permitían seguir viviendo en el cuartel de la GC en Munguía (Vizcaya).

En ese acuertalamiento también vive otro asturiano, Ángel Manuel Villa Villa (A.M.V.V.) y su mujer; nacido en 1971, de la 98 promoción, cabo 1º de al Guardia Civil.

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Ángel Manuel Villa Villa y Yolanda

Las dos parejas traban amistad. Yolanda Heredia, la pareja de Villa, hace de canguro de los hijos de Graña y su mujer.

Villa y su mujer se van a vivir a Bilbao, al acuartelamiento de La Salve, donde han destinado a Villa.

En agosto del 2001 Graña tuvo problemas de pareja con su mujer y se fue a vivir a un piso de alquiler en el pueblo, Munguía.

El 14 de septiembre del 2001 el Graña apareció asesinado en su piso de alquiler en Munguía. Le habían disparado, con orificio de entrada y salida; no se encontraron ni balas ni casquillos. Nadie oyó nada. La Policía Vasca (Ertzaintza) se hizo cargo de la investigación. Se pensó en ETA, también en asuntos de drogas, narcotráfico, contrabando, mafia, trama asturiana, trama gallega, proxenetismo, infidelidad matrimonial e incluso el suicidio. Se decretó secreto de sumario y nadie dio ninguna información.

En la prensa se llegó a decir todo tipo de invenciones: que si no estaba bien de la cabeza, que si había superado la muerte de su primera esposa, que si era proxeneta, que si traficaba, que si se le había visto en un puticlub, que si en una ocasión quiso pegar a un capitán que tenía relaciones con su mujer.

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Quince días después de su muerte de Graña, el 26 de septiembre del 2001, el cabo Villa es asesinado en similares circunstancias en su vivienda, un tercer piso, dentro del acuartelamiento en Bilbao, mientras su mujer estaba de viaje por motivos familiares. Era un tercer piso. La puerta no tenía signos de haber sido forzada. Tenía un disparo en la cabeza pero no se encontró la bala ni los casquillos. Tenía signos de violencia en el cuerpo. Le habían echado ropa encima y por el suelo; quizá para que la sangre no se pudiera filtrar al piso inferior a través del suelo de madera. El televisor estaba encendido. Nadie había oído nada. Por tratarse de un miembro del Cuerpo, la Guardia Civil se hizo cargo de la investigación. Se pensó en ETA, también en asuntos de drogas, mafia, trama asturiana, trama gallega, competición de coches de carrera e e incluso el suicidio.

En la prensa volvió a salir de todo tipo de mierda: que si estaban compinchados, que si drogas, que si sexo. Como eran asturianos y podían tener control sobre explosivos o drogas, a pesar de ser 2001, les involucraban incluso en los atentados del 11M… del 2004, junto con Toro y Trashorras ya que Villa estaba en una patrulla de vigilancia encargada de verificar la cantidad de explosivos que sale del polvorín y se emplea en las canteras.

La mañana del asesinato de Villa, un testigo declaró que le vio dentro del acuartelamiento en compañía de un amigo, también compañero guardia civil, habitual del acuartelamiento, que portaba una mochila.

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El centinela encargado de vigilar desde la garita más próxima al domicilio de Villa declaró que vio entrar a esa persona esa mañana tres veces al piso de Villa; llevaba una mochila marca Adidas.

El sospechoso fue reconocido y detenido, tratándose de Jose Luis García Barrosa, 34986381T, nacido en 1965, con domicilio en Distriz, Albarellos de Boborás Carballino (Orense), nacido en Orense, de 36 años, procedía del cuartel de Yaiza, Lanzarote (Las Palmas). Está destinado en el Núcleo de Servicios (vigilancia de edificios) de La Salve. Se le encontró una mochila Adidas con restos de sangre de la víctima; dijo que era tan poca cantidad que pudo ser de antes. Estaba de baja laboral por motivos sicológicos. Conocía a las dos víctimas, habían convivido los tres, con sus respectivas parejas e hijos en el acuartelamiento de Soietxes/Mungia, y pertenecían al mismo y estrecho círculo de amistades y solían ir juntos a la playa. Fue acusado de ambos crímenes. Ingresó en la Guardia Civil en 1993, 99ª promoción. En 1997 se presentó a unas oposiciones del Ministerio de Defensa, siendo rechazado por la edad, a los 32 años. Padre de una niña de 3 años.

Según la Unidad Central Operativa (UCO), encargada de la investigación de la muerte de Graña, el acusado sufría esquizofrenia y veía a sus compañeros como malos guardias civiles, poco profesionales.

El sicólogo, sargento de la Guardia Civil, dijo en el juicio que estaba convencido que fue el autor de los dos crímenes. Relató que el inculpado se mostraba “muy crítico” cuando hablaba de la víctima, ya que consideraba que “no era un buen marido, ni un buen hijo, y que, como guardia civil, realizaba actividades irregulares y tenía comportamientos poco éticos”. Añadió que “su mente producía distorsiones, y en estas distorsiones se veía como el ejecutor” e incluso le llegó a comentar que “se había hecho limpieza”. La “gota que colmó el vaso” del trastorno del acusado fueron los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas en Nueva York, ya que le hicieron pensar en que “si podían morir tres mil inocentes, por qué no los impresentables que tenía cerca”.

Según el abogado de la acusación particular, JLGB había llegado a afirmar que el cabo Villa «no merecía ser miembro de la Guardia Civil». 

Según el relato de hechos, J. L. G. B. pidió un arma a un compañero, se coló en La Salve, golpeó al cabo Villa y le disparó. Después, se deshizo del casquillo y la bala. Según el escrito de la Fiscalía, el acusado propinó fuertes golpes en la cabeza a la víctima cuando se encontraba ya agonizante, provocándole un «cuadro de destrucción de centros vitales encefálicos».

El juicio tuvo lugar en 2003. El fiscal, por un delito de asesinato con los agravantes de abuso de confianza y con alevosía, pidió una indemnización de 120.000 euros y 20 años de prisión; la acusación particular elevó la petición a 26 años.

Se citaron como testigos en el juicio a los guardias civiles Jorge Kassotakis Buceta, Hugo Mon Rodríguez, Manuel Santos Fernández Quintero, Lorenzo Martínez Sandoval, Javier Miguel Ruiz de Ozama, Manuel Gamiz Fernández, y un testigo protegido.

Los distintos psiquiatras que testificaron en la sala de vistas evidenciaron sus discrepancias. Mientras que para unos sufría un delirio permanente que quebraría su imputabilidad, para otros padecía «un trastorno de la personalidad que no alteraba su percepción de lo real». Todos coincidieron en que se trataba de una persona «fría y calculadora». Una especialista del hospital de Basurto donde estuvo ingresado dos meses, llegó afirmar que no padecía enfermedad mental alguna y recordó que el paciente había estudiado en profundidad varios libros de psiquiatría y «conocía los síntomas de cada patología y la terminología mejor que yo».

El juicio tuvo que repetirse en octubre al no llegar los miembros del jurado popular a un veredicto: seis abogaban por la culpabilidad y tres estaban en contra, cuando se exige una mayoría de siete. Finalmente, en octubre, el acusado fue declarado culpable de asesinato con el agravante de abuso de confianza, por el que fue condenado a doce años. El fallo le reconocía la eximente incompleta de alteración psíquica al sufrir un «trastorno de la personalidad que alteraba notablemente sus capacidades cuando mató a su compañero y amigo». Tenían una íntima relación; la hija del primero llamaba “tío” a la víctima.

El acusado no contestó a ninguna pregunta.

Fue condenado a 12 años de prisión.

La sentencia fue ratificada por la Audiencia Provincial, Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y al Tribunal Supremo.

En el 2005 el juez retira los cargos contra el acusado por falta de pruebas por el homicidio de Graña.

Su madre dice que es inocente.

Estuvo en la prisión de Bilbao, Logroño, Madrid, Ourense, y Lugo.

Salió de la cárcel en 2013.

En 2017 presentó una denuncia por falsedades ya que dice que en el diccionario de Espasa “Asesinos”, de la editorial Planeta, se le califica como asesino en serie, y en la revista Interviú como justiciero.

Fuentes:

http://www.apgcn.com/nacional/News/article/sid=1140.html

http://www.elcorreo.com/bizkaia/201605/24/crimen-entre-guardia-civiles-20160523185313.html

http://www.elfaroverde.com/modules.php?name=News&file=print&sid=13372

http://www.elmundo.es/cronica/2001/313/1003224161.html

https://elpais.com/diario/2001/10/10/paisvasco/1002742800_850215.html

https://www.boe.es/boe/dias/2002/08/02/pdfs/A28832-28833.pdf

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/ourense/2010/11/26/madre-boboras-reclama-ante-supremo-inocencia-hijo/0003_8872775.htm

https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2002-15755

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2 comentarios en “Apto para el servicio”

  1. El Sr.Garcia Barrosa es inocente, le acusaron de asesino en serie en el 2003, y el 2005 le absolvieron de una causa. Actualmente se encuentra recurriendo ante el Tribunal Supremo.
    Hay un Testigo Protegido que le absuelven sus declaraciones.
    El Sr.García núnca encañonó a nadie, es buena persona, incluso te prestaba dineto y/o el coche a otros compañeros Guardias. Y las 24h estan atentos la GC, PN, Bomberos, Urgencias, etc.

  2. Deme sus datos personales para poder denunciarle por publicar fotos mias manipuladas y por falso testimonio. Es Usted un abusador y un delincuente.

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